Con el lanzamiento de «El Libro de la Quincena», Manuel Alcántara nos invita a embarcarnos en un emocionante viaje de descubrimientos. En este espacio, Manuel nos ofrece una selección cuidadosa de libros que, según su criterio experto, merecen ser destacados y compartidos. Cada dos semanas, nos guiará a través de reseñas, revelando las obras literarias que han capturado su atención y reflexión.
«Venezuela en presente continuo. Crónica analítica de la autocratización en tiempo real (2013-2026)»
El presente libro es una obra singular y muy necesaria en el panorama del análisis político latinoamericano. No se trata de un estudio académico convencional sino de una antología de más de setenta artículos de opinión publicados entre 2013 y 2026 en medios como PolitikaUcab, RunRun.es, Tal Cual y otros espacios de análisis y de reflexión política. El conjunto constituye, según el propio autor, «un análisis en tiempo real del proceso político venezolano», escrito desde distintas trincheras y con diferentes sombreros: el académico, el consultor y, sobre todo, el ciudadano; también desde diferentes escenarios: el del propio país del autor, Venezuela, el de su formación de posgrado, España, y el que le acogió como migrante forzoso, México. La obra, por tanto, cierra un ciclo biográfico e intelectual que coincide con uno de los períodos más dramáticos de la historia venezolana contemporánea, y sin duda latinoamericana, tras el desconocimiento de los resultados de las elecciones presidenciales de julio de 2024 la extracción del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores en enero de 2026 por militares estadounidenses.
El autor y su biografía
Juan Manuel Trak es sociólogo y politólogo venezolano, doctorado en Ciencia Política por la Universidad de Salamanca. Su trayectoria intelectual está profundamente marcada por el contraste entre la Venezuela que dejó en 2009 —al partir a Salamanca a cursar su maestría y doctorado gracias a una beca de la Fundación Carolina— y la que encontró al regresar en marzo de 2013, tres días antes de que Nicolás Maduro anunciara la muerte de Hugo Chávez. Ese retorno no solo fue el inicio de su labor académica en el Centro de Estudios Políticos de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), sino también el punto de partida de una crónica personal y colectiva que atraviesa toda la obra.
La experiencia formativa de Salamanca fue determinante. En el Área de Ciencia Política de la Universidad de Salamanca, bajo la dirección de Araceli Mateos Díaz, Trak desarrolló las herramientas conceptuales —sistemas políticos, democracia, autoritarismo, elites parlamentarias— que luego aplicaría al análisis venezolano. La ciudad española le proporcionó, según sus propias palabras, «lentes para mirar el mundo y el país desde otra perspectiva» habida de su cosmopolitismo y de una universidad esencialmente latinoamericanista. También forjó amistades duraderas, entre ellas la de Rubén Domínguez, quien años más tarde le abriría las puertas de Monterrey en México cuando la situación en Venezuela se tornara insostenible.
El regreso a Venezuela en 2013 coincidió con un momento de máxima incertidumbre política. La muerte de Chávez, la elección presidencial más reñida de la historia venezolana —en la que Maduro derrotó a Henrique Capriles por menos del 1% de los votos—, y el clima de represión y contestación que siguió, marcaron el inicio de la etapa más prolífica del trabajo analítico del autor. En septiembre de 2013 se incorporó formalmente a la UCAB, convirtiéndose en el primer investigador a tiempo completo del recién fundado Centro de Estudios Políticos. En 2018, ante el escalamiento de la crisis política y los riesgos personales derivados de su trabajo, Trak, como ya señalé más arriba, emigró a México junto a su familia, radicándose en Monterrey. Allí continuó escribiendo sobre Venezuela desde el autoexilio, hasta que el traumático acontecimiento de enero de 2026 le llevó a considerar que debía poner punto final con relación a los textos escritos hasta entonces agrupándolos para contribuir a la comprensión de un periodo que concluía.
El argumento central: la autocratización en tiempo real
La tesis vertebral del libro es que Venezuela transitó, entre 2013 y 2026, de un autoritarismo competitivo —heredado del período chavista— a un autoritarismo hegemónico bajo Maduro. Este proceso de «autocratización», concepto central en la literatura contemporánea sobre erosión democrática, no fue repentino sino gradual, acumulativo y deliberado. Trak lo documenta artículo a artículo, como un sismógrafo que registra los temblores antes del colapso.
El libro parte de un diagnóstico histórico formulado en el primer artículo de la colección, publicado en julio de 2013: desde la movilización popular que supuso el Caracazo de 1989 y los intentos de golpe de 1992, la democracia venezolana comenzó a deteriorarse sistemáticamente. La elección de Chávez en 1998 no supuso una mejora democrática sino la profundización de tendencias autoritarias ya presentes, aunque la renta petrolera y el carisma del líder permitieron mantener cierta apariencia de legitimidad electoral durante sus años en el poder. Con la llegada de Maduro, ese barniz democrático se fue disolviendo aceleradamente: la cooptación de todos los poderes del Estado, la represión sistemática de la disidencia, la manipulación electoral y, finalmente, el uso del terror de Estado como mecanismo de control, configuraron lo que Trak caracteriza como un régimen autoritario sin adjetivos.
Primera parte: Regreso a Ítaca (2013-2015)
La primera sección del libro cubre el período comprendido entre el regreso del autor a Venezuela en 2013 y la histórica victoria opositora en las elecciones parlamentarias de diciembre de 2015. Es, en muchos sentidos, la sección más vibrante del libro, la de mayor urgencia analítica.
Los artículos de este período abordan temas que se revelarán persistentes a lo largo de toda la obra: la debilidad institucional del madurismo, la fragmentación de la oposición, la militarización de la sociedad y la violencia política. Un texto temprano de febrero de 2014 aplica el concepto huntingtoniano de «sociedad pretoriana» a Venezuela: en ausencia de instituciones políticas legítimas, cada actor —militares, empresarios, medios de comunicación, universidades— interviene directamente en la lucha política, sustituyendo a los partidos como mediadores del conflicto.
El ciclo de protestas de febrero-mayo de 2014, conocido como «La Salida» y liderado por Leopoldo López, María Corina Machado y Antonio Ledezma, ocupa un lugar central en esta sección. Trak analiza las condiciones de surgimiento de ese movimiento —oportunidades políticas, estructuras de movilización, marcos interpretativos— utilizando el arsenal conceptual de la sociología de los movimientos sociales. Su diagnóstico es lúcido y preciso: las protestas expusieron la ilegitimidad del gobierno pero no lograron los cambios aspirados, en parte por la capacidad represiva del Estado —cuyo saldo fue de más de 40 muertos, cientos de heridos y más de tres mil procesados— y en parte por las profundas divisiones estratégicas dentro de la oposición. El dilema entre protesta contenciosa y participación electoral, entre la «salida» y el diálogo, fragmentó a la coalición opositora y debilitó su capacidad de presión.
En este período también analiza la debilidad estructural de Maduro como líder: prisionero de las facciones internas del chavismo —la militar liderada por Diosdado Cabello y la civil-ideológica— el presidente era incapaz de tomar decisiones autónomas. La «carta de Giordani», en la que el exministro chavista denunció la irresponsabilidad económica del gobierno, reveló las contradicciones ideológicas dentro del oficialista PSUV y abrió fisuras que, aunque no inmediatamente determinantes, anticipaban la fragilidad del régimen.
La sección concluye con el análisis de las elecciones parlamentarias de diciembre de 2015, en las que la Mesa de la Unidad Democrática obtuvo dos terceras partes de la Asamblea Nacional. Trak participó directamente en la observación de ese proceso, coordinando desde la UCAB y en alianza con IDEA Internacional el Proyecto Integridad Electoral Venezuela. La victoria opositora fue, en sus palabras, el punto de inflexión que desencadenó la fase más acelerada de autocratización.
Segunda parte: La Tercera Ley de Newton (2016-2018)
La segunda sección documenta la reacción del chavismo ante su derrota parlamentaria. Como en la tercera ley de Newton, a la acción electoral de la oposición correspondió una contra reacción institucional del gobierno, de intensidad equivalente y sentido contrario. El gobierno optó por anular sistemáticamente las funciones de la Asamblea Nacional mediante más de sesenta sentencias del Tribunal Supremo de Justicia, bloqueó el referéndum revocatorio del mandato presidencial y retrasó indefinidamente las elecciones regionales. El colofón de este proceso fue la convocatoria, en 2017, de una Asamblea Nacional Constituyente fraudulenta —cuyo resultado fue denunciado por la propia empresa Smartmatic, proveedora del sistema electoral— diseñada para sustituir al parlamento opositor y concentrar el poder en el ejecutivo.
Los artículos de este período son los más agonizantes de la colección como consecuencia del desgastante momento vital que vive el país que llevará a millones de sus ciudadanos a emigrar. Trak describe el ciclo de protestas de 2017 —brutalmente reprimido por cuerpos de seguridad y grupos paramilitares conocidos como «colectivos»— y la instalación de lo que denomina, con rigor conceptual, un «autoritarismo hegemónico». Las elecciones ya no son mecanismo de transmisión de preferencias ciudadanas sino simulacros de legitimidad: el gobierno aprende que «sin carisma y sin exceso de dinero no podemos ganar elecciones» y diseña el sistema electoral para que el resultado sea predecible.
Esta sección también recoge artículos sobre las tensiones ideológicas dentro de la oposición: el debate entre «abstencionistas» y «participacionistas», entre quienes apuestan por la presión callejera y quienes confían en las urnas, entre «minimalistas» —dispuestos a participar en cualquier condición— y «maximalistas» —que esperan una intervención extranjera. Trak se niega a resolver el dilema con soluciones simples: la pregunta que le preocupa no es si participar o no, sino cómo rescatar el voto como instrumento ciudadano en un contexto autoritario. La participación electoral, argumenta, puede ser táctica valiosa si se articula en torno a la defensa de derechos y no se convierte en un fin en sí misma.
Tercera parte: La curvatura del espacio-tiempo (2018-2025)
La tercera sección es la más extensa y también la que mejor muestra la doble condición del autor: analista político y migrante. Escrita desde México, donde Trak se instaló en octubre de 2018, recoge los artículos del segundo mandato de Maduro, período marcado por la hiperinflación, el colapso de los servicios públicos, la pandemia de COVID-19 y la diáspora de más de nueve millones de venezolanos.
El análisis del gobierno interino de Juan Guaidó ocupa un lugar prominente. Trak evalúa con mirada crítica —pero no descalificatoria— las limitaciones estructurales de un gobierno que tiene todos los problemas de quien ejerce el poder sin tener capacidad real de ejercerlo dentro del territorio. La falta de transparencia en el manejo de fondos, la incapacidad de mantener unida la coalición democratizadora, los errores del 23F y el 30A de 2019 —la frustrada entrada de ayuda humanitaria y el fallido alzamiento militar— y el debilitamiento progresivo de sus apoyos internacionales configuran un cuadro de impotencia política que Trak documenta sin ensañamiento, pero con precisión.
En esta sección también aparecen reflexiones de mayor calado conceptual sobre la naturaleza del Estado venezolano, la relación entre democracia e instituciones, y las condiciones para una eventual transición. En un artículo de 2020, Trak pregunta: «¿Por qué y para qué queremos democracia?» La pregunta, aparentemente elemental, revela una ausencia: la oposición venezolana lleva años definiéndose por negación al chavismo, sin articular un proyecto político alternativo capaz de convocar a una mayoría. La polarización en el eje chavismo-antichavismo ha producido actores que saben lo que no quieren, pero no tienen claro lo que quieren construir.
Los artículos sobre la pandemia de COVID-19 son particularmente ilustrativos del enfoque sistémico del autor, un sello inequívoco de su formación salmantina. La crisis sanitaria desnudó la incapacidad del Estado venezolano para proveer bienes públicos básicos —salud, agua, electricidad— y evidenció que el autoritarismo hegemónico no administra políticas públicas sino redes clientelares orientadas a mantener el poder. Venezuela quedó, en las palabras del autor, «a la intemperie».
Cuarta parte: Disculpa la tardanza, Santi (2026)
La cuarta y última sección, cuyos textos fueron escritos entre enero y febrero de 2026, aborda el período post-madurista. El título alude a uno de los hijos del autor, Santiago, nacido durante los años más duros de la crisis venezolana. La operación militar estadounidense del 3 de enero de 2026, que resultó en la extracción de Maduro y Cilia Flores del poder, abre una nueva etapa cuyos contornos el autor comienza a trazar con la misma cautela analítica que ha caracterizado toda la obra.
Los artículos de esta sección se preguntan qué tipo de transición puede construirse sobre las ruinas del madurismo. Trak advierte contra lo que denomina una «transición transaccional»: el riesgo de que el chavismo sin Maduro —representado por figuras como Delcy Rodríguez y Jorge Rodríguez— negocie una salida que preserve sus privilegios y garantice la impunidad a cambio de una apertura política controlada. La Ley de Amnistía y los movimientos en torno a ella son analizados como campo de tensiones entre actores con intereses muy distintos. La consolidación de un Estado de derecho genuino, con separación de poderes y respeto a los derechos humanos, así como la aceptación de la voluntad popular libremente expresada requeriría ir mucho más lejos que una mera sustitución de administradores.
Marcos analíticos y dimensión personal
A lo largo de toda la obra, Trak recurre a un conjunto coherente de marcos analíticos provenientes de la ciencia política y la sociología. El concepto de «autocratización» —el proceso gradual de erosión democrática, diferente del golpe de Estado clásico— articula la narrativa principal. El análisis sistémico de David Easton, que define la política como la asignación autoritativa de valores en una sociedad, le permite evaluar la capacidad del sistema político de procesar las demandas sociales. La teoría de los movimientos sociales de McAdam, McCarthy y Zald ilumina los ciclos de protesta. El concepto huntingtoniano de sociedad pretoriana explica la militarización. Los datos del Latinobarómetro, Freedom House y el proyecto PELA de la Universidad de Salamanca dotan al análisis de sustento empírico.
Pero lo que distingue a esta antología de un manual académico es precisamente su dimensión personal expresado en un factor a veces olvidado como es el sentido del compromiso, tanto en el nivel individual como en el colectivo, en el ámbito privado y en el público. Los textos en los que Trak escribe a sus hijos —Samuel y Santiago— sobre la Venezuela que les tocó nacer son de una intensidad poco habitual en el género del artículo de opinión político. La carta a su primogénito, escrita en 2016, describe la odisea de conseguir pañales y medicamentos en un país devastado por la escasez; la dificultad de conseguir ácido fólico para un embarazo; las colas y humillaciones cotidianas de una familia de clase media bajo el madurismo. Son textos que anclan el análisis en la experiencia vivida y le otorgan una textura moral que el dato estadístico no puede proveer por sí solo.
El tributo a José Luis López Noriega —»Chispiao», mentor del autor y uno de los grandes animadores de la sociedad civil venezolana— es otro de los momentos de mayor humanidad en el libro. Comparando a su maestro con Gandalf, el mago de Tolkien, Trak evoca no solo una figura individual sino un tipo de compromiso democrático hecho de sabiduría práctica, lealtad a los principios y voluntad incansable de construir coaliciones.
Valor e importancia de la obra
«Venezuela en presente continuo» es, en primer lugar, un documento histórico de primer orden. La mayoría de los artículos que lo componen fueron escritos antes de conocer su desenlace, lo que los dota de una autenticidad particular: reflejan no el análisis retrospectivo sino el diagnóstico en caliente, con toda la incertidumbre que ello implica. Releerlos hoy —sabiendo lo que vino después— permite apreciar tanto la lucidez analítica del autor como los límites inevitables del análisis en tiempo real.
Es también un libro sobre el oficio de analizar a la política en condiciones adversas: desde dentro de un régimen que se cierra, luego desde el exilio, con fuentes que desaparecen, con organizaciones que se disuelven, con datos que se vuelven inaccesibles. La nota del autor sobre las fuentes venezolanas de la sociedad civil que ya no estaban disponibles cuando editó el libro es reveladora de la dimensión archivística del proyecto: al recopilar estos textos, Trak preserva también la memoria de actores institucionales y documentos que el tiempo y la represión han borrado.
En términos analíticos, el libro ofrece una demostración práctica de cómo la ciencia política puede ser útil para el ciudadano y no solo para el académico. Los conceptos de Huntington, Easton, McAdam o Dahl no son aquí meras referencias de pie de página: son herramientas que sirven para entender lo que está ocurriendo y, en alguna medida, para actuar. La apuesta del autor por una democracia liberal —»el mejor sistema posible, a pesar de sus defectos»— no es una confesión ideológica sino el resultado de un análisis sistemático de las alternativas.
Finalmente, es un libro sobre el exilio y la migración como condición intelectual. Muchos de los mejores análisis de la realidad venezolana en esta antología fueron escritos desde una ciudad muy particular como es Monterrey por alguien que no pisó su país durante casi ocho años. La distancia geográfica no impidió la cercanía analítica; al contrario, la perspectiva comparada que Trak adquirió en Salamanca y la experiencia mexicana le permitieron ver a Venezuela con una claridad que el caos cotidiano a menudo oscurece a quienes viven dentro.
El libro concluye con una nota de humildad epistemológica que lo honra: «la política es un fenómeno que ocurre en presente continuo». El análisis nunca está terminado porque la realidad no se detiene. Esta antología es, en ese sentido, un mapa del proceso y no un veredicto. Su mayor mérito es haber acompañado, con rigor, honestidad intelectual y compromiso inequívoco, uno de los capítulos más dolorosos de la historia venezolana contemporánea.
Juan Manuel Trak (2026). Venezuela en presente continuo. Crónica analítica de la autocratización en tiempo real (2013-2026). FuturoVzla Ediciones. ISBN: 979-8189458194. 379 págs.

0 Comentarios
No hay comentarios aún
Puedes ser el primero para comentar esta entrada